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“Humildad nos hace libres de Chantajes”. Entrevista a Don Carlos Aguiar

Naucalpan de Juárez, México, Octubre 10/2011 (Voces Católicas). Tomamos de la revista 30 Dias esta entrevista a nuestro Obispo de Tlalnepantla, presidente de la CEM y del CELAM.

Entrevista a Carlos Aguiar Retes, nuevo presidente del Celam

Solo la humildad nos hace libres de chantajes

Entrevista a Carlos Aguiar Retes por Gianni Valente

Carlos Aguiar Retes, de 61 años, arzobispo de Tlalnepantla (México) fue elegido por amplia mayoría presidente del Consejo episcopal latinoamericano (Celam) el pasado 19 de mayo en Montevideo, durante la XXXIII asamblea ordinaria del organismo representativo de los episcopados de toda América Latina. Los obispos y los otros delegados de todas las Iglesias latinoamericanas le confiaron el mandato que desempeñará durante cuatro años.

Doctor en Teología bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y ex profesor de Sagrada Escritura en la Pontificia Universidad de México, Aguiar es el presidente, está en segundo mandato, de la Conferencia episcopal mexicana. Por sensibilidad personal y edad representa bien el área de obispos que después de las contraposiciones y las radicalizaciones ideológicas intraeclesiales de los pasados decenios siente con más solicitud la urgencia de la «conversión pastoral» prefigurada por el documento de la Asamblea del Celam de Aparecida (2007) como horizonte presente de la obra apostólica de todas las Iglesias latinoamericanas.

 

 

Carlos Aguiar Retes [© Celam]
Carlos Aguiar Retes [© Celam]

Excelencia, ha sido usted elegido presidente del Celam en un momento en que todas las Iglesias latinoamericanas están llamadas a la “Misión continental”. ¿De qué se trata? ¿Es solamente una nueva fórmula para indicar el “acostumbrado” llamamiento a la movilización? 

CARLOS AGUIAR RETES: La Misión continental no ha surgido de la nada, como un proyecto sin base. Ya antes de la Asamblea general del Celam en Aparecida estaba presente la experiencia de muchas diócesis que habían comenzado a plantear una postura pastoral semejante. En Aparecida estas experiencias convergentes se encontraron y se reconocieron, y todo el episcopado latinoamericano eligió seguir la senda que dichas experiencias sugerían.

¿Qué elementos favorecen esta nueva unidad de intenciones compartidas?

La constatación de que estamos pasando a un nuevo contexto social. Es un proceso que se nota sobre todo en las grandes áreas urbanas, que siguen ensanchándose. En este sentido, la misión propuesta en Aparecida fue preparada también por la reflexión sobre las megalópolis. La emigración del campo a las ciudades es una constante de la vida de América Latina. Pero hoy estos fenómenos nos indican que estamos pasando de una época en que todos aceptaban los valores cristianos a una situación en que los modelos cambian y se va formando una sociedad pluricultural.

¿Qué conlleva esto desde el punto de vista pastoral?

No podemos pensar que nuestra tarea prioritaria es la de estar todo el tiempo en la puerta verificando si las personas poseen o no los requisitos administrativos para formar parte de la Iglesia. Este es el tiempo del anuncio de lo esencial del cristianismo a todo el mundo. A las personas tal y como son, en la situación concreta en la que viven ahora, con las expectativas que tienen ahora. En la zona de México donde yo estoy, hay doce diócesis donde vive gente que va de un lado a otro todos los días, por sus necesidades vitales. Así que hay que hacerse cargo de todas las nuevas condiciones de la convivencia. Para facilitar, por ejemplo, el acceso a los sacramentos, de modo que los requisitos que pide la parroquia no se vuelvan un motivo para perder el contacto con la Iglesia.

En las décadas pasadas, la llamada Nueva Evangelización investía mucho en los grupos y los movimientos organizados. Ahora, ¿qué reflexiones sugiere el caso de los Legionarios de Cristo? 

Se necesita una actitud de humildad, como nos la está mostrando el Santo Padre Benedicto XVI. Reconocer que la fragilidad humana conlleva necesariamente la posibilidad real de caídas, del pecado. No sirve presentarnos ante la sociedad pretendiendo que la Iglesia es una especie de institución humana perfecta, en la que todo funciona. Esto, por supuesto, es nuestro intento. Pero sabemos también que entre nosotros las fragilidades y las miserias humanas conllevan situaciones lamentables de escándalo y antitestimonio. Y la actitud de humildad que sugiere Benedicto XVI nace de la confianza en que la gracia de Dios actúa, y se transforman las realidades. Solamente así no seremos rehenes de las expresiones mediáticas que se esfuerzan por denigrar la institución eclesiástica.

Muchos siguen mirando a las Iglesias latinoamericanas con las gafas de los años 60 y 70. Siguen denunciado como la más grave insidia la reducción del mensaje cristiano a ideología política. ¿Es esta de verdad la situación?

Ya desde hace años el esfuerzo de construir e imponer una ubicación ideológica de los miembros de la Iglesia es visto como algo inútil y superado, siempre que haya sido una clave interpretativa adecuada para conocer de verdad los rostros y las experiencias de las Iglesias de América Latina. Aparecida ha mirado a la Iglesia tal y como es hoy, y lo que ahora le inspira el Espíritu Santo. Creo que precisamente ese documento es una señal evidente de que aquellas lecturas ideológicas han perdido totalmente valor. En la comunión de la Iglesia pueden vivir también sensibilidades distintas y distintos planteamientos a la hora de enfocar las cosas.

A menudo los medios de comunicación y las agencias de prensa católicas describen a los hombres de Iglesia como los representantes de una fuerza “antagonista” respecto a gobiernos y grupos políticos que están predominando en América Latina. ¿Es una imagen plausible?

Respecto a los acontecimientos históricos de América Latina está creciendo el convencimiento de que la Iglesia debe ser muy libre respecto a los gobiernos. Respetuosa de la autoridad constituida, con la atención puesta en favorecer todas las colaboraciones posibles, pero al mismo tiempo libre de dar su opinión de cómo debe ser la sociedad. Por desgracia, el esquematismo ideológico del que hablaba antes, y que es un modo inapropiado de mirar a la Iglesia, no parece del todo superado en algunos países. Todavía hay quienes consideran fundamental el discurso ideológico para orientar el propio gobierno y sus políticas, y orientar también a las masas. Pero al lado de los ejemplos de quienes siguen el rígido planteamiento ideológico de la vieja escuela, hay otros, más pragmáticos, que piensan en las políticas sociales como instrumentos para resolver los problemas.

¿Cuál es en su país el problema que caracteriza a esta época?

En México un problema grave es el impacto general que tiene sobre el país el tráfico de droga y de dinero ilegal. Problemas que no pueden solucionarse si falta una verdadera colaboración internacional. En especial la de los Estados Unidos. Deberían tener una postura mucho más rígida para impedir que pasen armas a México. México no produce armas, no tienen ni una industria militar. ¿Cómo es posible que se encuentren con tanta facilidad las armas en el otro lado de la frontera? No cabe duda de que es la consecuencia de una práctica criminal.

 

Quien descubra la inquietud a la vocación sacerdotal “…que no la deje”

Entrevista con el Pbro. Alejandro Valdés responsable del Acompañamiento Vocacional en la Diócesis de Tlalnepantla

 •Acudir a dialogar con su párroco es “…la primera recomendación” para quien tenga inquietud de hacerse sacerdote.

•La experiencia del noviazgo no es impedimento para entrar al seminario ya que  “ese despertar al amor a otra persona es muy valioso, nos enseña a amar”

•El periodo anterior a la entrada al seminario “…es de los más intensos”

 

(Segunda de tres partes)

Naucalpan, México 10 de Junio/2011 (Voces Católicas).- Nos encontramos con el Padre Alejandro Valdés en las instalaciones del Seminario Mayor de Tlalnepantla, en Los Remedios Naucalpan.

El padre Alejandro luce seguro de si mismo, firme en su vocación, amable.

Dialoga con Voces Católicas sobre su trabajo al frente de un grupo de 30 muchachos, que viven la etapa de “Acompañamiento Vocacional”.

Son jóvenes de Preparatoria hasta Universidad.

Cree que el número de 30 jóvenes inscritos por ahora es bajo,  ante la gran cantidad de muchachos que hay en la Diócesis, y en sana autocrítica comenta que “…a veces nos hace falta llegar a ellos y ahorita como que pocos se cuestionan su vocación”.

“Nuestro trabajo consiste en irlos acompañando” para que descubran a través de la oración y la reflexión, con otros adolescentes y jóvenes, “¿…a que es a lo que el señor los está llamando en forma concreta?”

Aclara las diferentes etapas que viven los jóvenes con inquietud vocacional. Los que están en la Prepa llevan “un proceso de acompañamiento”; los que están por entrar al seminario están en la etapa de “discernimiento”, que dura un año. Aprovecha la oportunidad para anunciar  que el último fin de semana de junio se realizará el retiro  de los candidatos en el que mediante la oración y la reflexión profunda se les ayuda “…para que puedan dar ese paso” y decidirse a entrar al seminario.

El Padre Alejandro dice que disfruta mucho el trabajo con los muchachos, “…aunque es muy difícil pero lo disfruto mucho”. Narra que en los días que se quedan a dormir los jóvenes en el seminario, por la noche “…se ponen  a cantar… pidiéndole al señor que los ilumine” aunque ya sea muy noche y a pesar de las advertencias de hay gente descansando “…pero les vale”. Sin embargo, dice que hay que dejarlos, ya que están “en plena juventud”.

Su trabajo es pesado, porque cuando se lleva este proceso con los jóvenes, “…llegan a veces con temores y dudas pero van adquiriendo fuerzas y el Señor es quien les va haciendo crecer”.

Voces Católicas cuestiona al Padre sobre lo que debe hacer un joven con inquietudes vocacionales. “Lo que les recomiendo a lo jóvenes es que acudan a su párroco y lo platiquen”.

El ejemplo lo da María, quien en su momento  “…guardaba todo en su corazón”. “Yo les recomiendo a los jóvenes que si descubren esa inquietud  a la vocación, que no la dejen pasar y que no tengan miedo, como dijo el Papa Juan Pablo II, sino que vayan a la oración y le pidan al Señor que le vaya descubriendo si verdaderamente ese es su llamado, y que acudan a su párroco y que empiecen un proceso de discernimiento. Ya con el tiempo se irá poco a poco expresando esto, poco a poco a quien le rodea…”

Repite la frase de Juan Pablo II de que “no tengan miedo” y dice que incluso la experiencia del noviazgo es valorada positivamente en quienes buscan ser seminaristas ya que algunos tienen a la novia o la acaban de dejar o una muchachita les llama la atención. Lo que les decimos es que vivan ese despertar al amor a otra persona” pero que lo vivan con respeto. Ese despertar al amor de los muchachos es muy valioso, afirma.

En cuanto a lo difícil de la etapa previa al seminario dice que, aún con todas las voces que te critican o se burlan por tu inquietud hay que seguir adelante.

Habla de su propio caso. Nos comenta que la etapa previa a la decisión de ingresar al seminario “…es de las mas intensas”, es la que se vive con mas fuerza, ya que “en mi caso” la viví con   “intensa oración, el rezo diario del santo rosario, el contacto con la palabra de Dios y cercanía con los padres (sacerdotes)” que me acompañaban en ese discernimiento, concretamente el Padre Ricardo Flores en los llamados “Círculos Vocacionales” en Satélite, aquí en Naucalpan.

Hoy está del otro lado y es el encargado de acompañar a los jóvenes. Gran labor del Padre Alejandro, como sin duda en su momento la realizó el Padre Ricardo Flores.

Ser sacerdote “…es un idea muy bonita” y quien así lo desea lo debe ser “…pase lo que pase”

Entrevistas en el Seminario de Tlalnepantla

(Primera de tres partes)

  • Ser sacerdote “…es una idea muy bonita“,
  • Me anima venir al seminario y ver a los sacerdotes“.
  • Cuando sea sacerdote voy a ayudar a la gente a vivir en paz, sin estres
  • Dios me va ayudar a vivir una vida de santidad” “porque todos estamos llamados a la santidad.
  • Si Dios me llama a ser Sacerdote ¿Porqué apagar esa luz de ese camino? ¿Porqué no seguir ese camino?”

 

Naucalpan, México, 6 de junio/2011 (VC).- Dice Daniel Arias, de catorce años que “ser sacerdotes…es una idea muy bonita” . Llegar a esa meta “…depende de ellos, de los que hoy están pensando serlo…·” porque  aunque si sus papás les dijeran “…no lo hagas” “…ellos lo van a hacer. ..pase lo que pase, si es que en verdad lo quieren ser, si es que es su vocación”.

Entrevistamos a cuatro niños que se encuentran en la etapa de discernimiento para conocer si tienen o no vocación al sacerdocio. Su guía es el Padre Alejandro Valdés. La entrevista se desarrolla en el Seminario de la Dióceis de Tlalnepantla.

Son  jovenes y niños de gran capacidad intelectual amor a Dios y a su Iglesia y con muchas ganas de servir al prójimo.

Son los verdaderos “pequeños gigantes”.Son ellos, los candidatos a seminaristas que, tutelados por el Padre Alejandro Valdés, nos regalan unos minutos de su tiempo, para que los fieles de la Diocesis les conozcan, son las voces católicas de los futuros sacerdotes de la Diócesis.

Son noticia para la Diócesis porque en sus rostros, sus respuestas y sus actitudes se refleja el rostro de la niñez y la juventud que aspiramos ver en toda la sociedad.

Son alegres, son inteligentes, son buenos niños, buenos muchachos.

Uno a uno van ingresando al sitio asignado para la entrevista, que es el salón de “Teología II” en el Seminario Mayor de Tlalnepantla, allá en los terrenos de la Basílica de Nuestra Señora de Los Remedios.

Descubrimos, de entrada, gran seguridad en todos ellos, no dan ninguna muestra de nervios ni de dudas durante toda la entrevista. 

Son Javier Romero de 18 años; que vive en Atizapan, Daniel Arias Quiroz, de catorce años; procedente de Naucalpan, Carlos Eduardo Villa Ruíz; también de Naucalpan y también de catorce, así como Miguel Angel; que fue quien nos consiguio la entrevista, él es de Huixquilucan.

Contentos se manifiestan todos de estar descubriendo su vocación, “ya sea al sacerdocio, a la solteria o al matrimonio” nos dice Miguel Angel para abrir la entrevista. Igualmente, Carlos dice con gran seguridad “…estoy muy contento de profundizar sobre el amor que Cristo tiene para todos nosotros”.

Alejandro nos  cuenta que cuando ve a un sacerdote joven “..me anima, y mas me anima venir al seminario y ver a todos los sacerdotes -porque digo- yo si fuera él haría muchas cosas”.

Dicen estos futuros padres que en estos tiempos, en los que se vive a gran velocidad y  con intranquilidad es difícil vivir en paz, “…por ello se vive con una gran estres” pero están seguros que con su próxima labor como de sacerdotes podrán “…ayudar a que la gente viva en paz.”

Miguel Angel muestra un interés especial por los niños y  lo ejemplifíca así “a los niños de la calle, que no conocen el amor , porque fueron niños abandonados, a esos niños son a lo que nos toca llevarlos a la  casa de Dios”, “…no sólo para que ya no se sientan abandonados, sino para que encuentren la paz -no en el planeta, ni en la tierra, ni en la humanidad- sino en ellos, que encuentren la paz en ellos mismos

Carlos por su parte nos señaló que “Si Dios quiere y entró a ser Seminarista“Dios me va ayudar a llevar una vida de rectitud…una vida hacia la santidad, porque propiamente todos estamos llamados a la santidad y me gustaría que, así como ahora yo soy parte de este grupo para descubrir su vocación, me gustaría guiar a algunos jovenes para que llegaran a ser sacerdotes”.

Alejandro dice que quiere ser primero un buen seminarista, por lo que quiere prepararse bien “para que Dios mediante,  sea un buen sacerdote que pueda guiar al pueblo de Dios,  precisamente al encuentro de Dios

Miguel Angel cuenta  que algunos de sus amigos dicen “que esta loco” por querer entrar al seminario. Le dicen que hay otras maneras para enfrentar la vida Miguel el sacerdocio es realmente un “llamado” para enfrentar la vida. Es una vocación como las hay para otras cosas. “Esta vocación es un llamado al servicio”.

Por su parte, Carlos Eduardo señala que “Dios llama de manera diferente a las personas para realizar diferentes cosas. Dios sabe porque hace las cosas” . “…Yo a veces cuando les platicó a mis compañeros de la idea que tengo de ser sacerdote algunos si me apoyan, y otros no tanto, pero yo les digo  que Dios puede hacer todo“. “…y aunque yo sea el peor del mundo, si Dios me llama a ser Sacerdote ¿Porqué apagar esa luz de ese camino? ¿Porqué no seguir ese camino?”

Alejandro por su parte confiesa que cuando les dijo a sus papás “…¿..saben que? ¡me quiero ir al seminario!”  “…les cayó de peso, casi se desmayan…pero con el tiempo y con la ayuda de Dios lo han ido aceptando, asimilando y ahora están contentos de que en dos meses voy a entrar al seminario

Los lectores de Voces Católicas pueden notar, en las respuestas de estos formidables chicos, que en Tlalnepantla, la Iglesia Católica tiene futuro con ellos, los próximos seminaristas.

(Mañana toca el turno de su formador el Padre Alejandro Valdés en la segunda de tres partes de estas entrevistas). No se la pierda.