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Da a conocer Francisco lista de nuevos cardenales

Cardenales en Capilla SixtinaEl día de hoy el Papa Francisco ha dado a conocer la lista de quienes en el mes de febrero serán nombrados cardenales el próximo 14 de febrero.

Ellos son:

1 – Mons. Dominique Mamberti, Arzobispo titular de Sagona, Prefetto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.
2 – Mons. Manuel José Macário do Nascimento Clemente, Patriarca de Lisboa (Portugal).
3 – Mons. Berhaneyesus Demerew Souraphiel, C.M., Arzobispo de Addis Abeba (Etiopía).
4 – Mons. John Atcherley Dew, Arzobispo de Wellington (Nueva Zelanda).
5 – Mons. Edoardo Menichelli, Arzobispo de Ancona-Osimo (Italia).
6 – Mons. Pierre Nguyên Văn Nhon, Arzobispo de Hà Nôi (Viêt Nam).
7 – Mons. Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia (México).
8 – Mons. Charles Maung Bo, S.D.B., Arzobispo de Yangón (Myanmar).
9 – Mons. Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, Arzobispo de Bangkok (Thailandia).
10 – Mons. Francesco Montenegro, Arzobispo de Agrigento (Italia).
11 – Mons. Daniel Fernando Sturla Berhouet, S.D.B., Arzobispo de Montevideo (Uruguay).
12 – Mons. Ricardo Blázquez Pérez, Arzobispo de Valladolid (España). Lee el resto de esta entrada

Relato de la votación del Conclave que eligió a Benedicto XVI

Cortesia de intermirifica.net

Hemos tomado de la página de Vaticaninsider.com.lastampa.it este artículo escrito por el periodista y vaticanista Andrea Tornelli

Es muy interesante.

El diario secreto del último Cónclave

Andrea Tornielli
ciudad del Vaticano

«Domingo 17 de abril. A mediodía he tomado posesión de una estancia en la Casa Santa Marta. Dejé mis maletas e intenté abrir las persianas, ya que el cuarto estaba a oscuras, y no pude. Un confrade, que tenía el mismo problema, se volvió a las hermanas gobernantas. Pensaba que se trataba de un inconveniente técnico. Las religiosas le explicaron que las persianas habían sido selladas. Clausura del Cónclave… Una experiencia nueva, para casi todos: de 115 cardinales solo dos habían participado en la elección de un Papa…».

Con estas palabras comienza el “diario secreto” del cónclave que el 19 de abril de 2005 ha llevado a la elección de Benedicto XVI. Apuntes personales, que un cardenal anónimo escribió en su libreta cuando regresaba a su habitación después de las votaciones en la Capilla Sixtina. Un documento excepcional, publicado en la revista “Limes”. Un texto que permite reconstruir paso a paso la andadura de los escrutinios y de levantar el velo de secretismo que por voluntad los Papas ha cubierto siempre el cónclave. Desde los apuntes del Cardenal, en posesión de la revista, se entiende, ante todo, que la candidatura de Ratzinger era muy fuerte desde el inicio: el septuagenario purpurado bávaro era el único que podía contar con el apoyo de un grupo bien organizado decidido a apoyarlo. Se desmienten las reconstrucciones según las cuales el Cardenal Carlo Maria Martini, coetáneo del nuevo Papa, ex Arzobispo de Milán, habría tenido un rol determinante en la elección de Benedicto XVI. Sin embargo, se confirma la noticia publicada en el periódico milanes “Il Giornale” el día después del cónclave: el único y verdadero contrincante de Ratzinger que ha podido contar con un número consistente de consensos llegando hasta 40, ha sido el Arzobispo de Buenos Aires, el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio.

Pero vayamos poco a poco, reconstruyendo paso a paso la crónica de todo lo que aconteció en el secreto de la Sixtina veinticuatro horas antes al mediodía del lunes 18 de abril de 2005. A las dieciocho horas, después de que los 115 purpurados entraran en la capilla, prestaran juramento y oyeran una meditación del cardenal octogenario Spidlik, se inició la primera votación. Se distribuyeron las papeletas. Son de forma rectangular, para poder plegarse en dos; en la mitad superior se encuentra el escrito Eligo in Summo Pontificem («Elijo como Sumo Pontífice») en la mitad inferior se encuentra el espacio para escribir el nombre del elegido.

Cada cardenal se acercaba a la urna de metal, pronunciaba una frase solemne y la depositaba. Todo terminaba en pocos minutos, después de las 19 h. El éxito negativo del escrutinio era de esperar, pero lo resultados son sorprendentes. Ratzinger obtiene ya 47 votos, Bergoglio – es la verdadera sorpresa del cónclave – obtiene 10, Martini 9. Para Camillo Ruini, Vicario del Papa y presidente de la Cei, van 6 votos, al Secretario de Estado Angelo Sodano 4, al Cardenal de Honduras Óscar Rodríguez Maradiaga 3 votos, a Dionigi Tettamanzi, el sucesor de Martini en Milán, 2 votos. Hay más de treinta sufragios dispersos entre todos los cardenales del cónclave. Sufragios sueltos que no significan nada y que el purpurado autor del “diario secreto” no puede anotar de memoria. La fumata es inequívocamente negra.

De esta primera votación se redimensiona fuertemente el peso del bando “progresista” del cónclave, que había decidido votar por Martini, un candidato “de bandera”, con el único objetivo de poder verificar de cuantos consensos podía contar. Los cardinales abandonaban la Sixtina para ir a comer. Los partidarios de Ratzinger ha salido muy beneficiados, pero la sorpresa de Bergoglio golpea a muchos electores. El Arzobispo de Buenos Aires es una persona esquiva, que evita las cámaras de televisión y no concede entrevistas. Ha dejado el palacio arzobispal para vivir en un mundo sencillo y humilde en un pequeño apartamento, su figura recuerda a la del Papa Luciano. Después de la cena hay pequeñas reuniones para decidir y sobre todo convencer a los indecisos. «Pequeños grupos, dos o tres personas, no son grandes reuniones. Como en todos los hoteles, a los miles carteles de prohibido se une el del humo. El Cardenal portugués Jose Policarpo da Crux, con fama de fumador empedernido, no se resiste en salir fuera para encenderse un buen puro».

A la mañana siguiente, martes 19 de abril, a las nueve horas los 115 purpurados vuelven a la Capilla pintada con los frescos de Miguel Ángel y bajo la severa mirada de los personajes del Juicio Universal cogen nuevamente las papeletas para votar. El éxito del segundo escrutinio ve disminuir sensiblemente los votos dispersos hacia candidatos. Ratzinger sale con 65 (le faltan 12 votos para alcanzar el umbral de los dos tercios, necesario para la elección en las primeras dos semanas de cónclave), Bergoglio ve aumentar considerablemente sus consensos y alcanzar la cuota 35, Ruini ya no tiene sus votos, van a parar a Ratzinger, lo mismo le ocurre a Martín, a quien sus partidarios han votado a Bergoglio. Solo Sodano mantiene sus 4 sufragios y Tettamanzi sus 2.

El Otro Juan Pablo. -No habría Juan Pablo II sin el primero-

-El otro Juan Pablo-

No habría Juan Pablo II sin el primero

Por Lionel Funes

Si Albino Luciani no hubiese decidido llamarse Juan Pablo I aquél 26 de agosto de 1978, quizá estuviésemos celebrando, este 1 de mayo, la beatificación del Papa Estanislao I, nombre que, según se ha contado en estos días, pretendió por unos minutos el Cardenal Wojtila una vez electo Sumo Pontifice.

Se desistió del nombre se dice, porque estaba descontextualizado. Fuera de la tradición romana.

Entonces decidió seguir el ejemplo de su antecesor y asumir el de Juan Pablo II.

Así, de un golpe, el papa polaco acuñó, en su nombre, la memoria de tres grandes papas; Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo I.

Albino Luciani, el papa de la sonrisa, como se le conoció, cambiando toda la tradición de los nombres asumidos por los Papas decidió, seguramente con “santa picardía” matar dos pájaros de un tiro y honrar la memoria de los dos papas anteriores a él autodenominándose Juan Pablo I.

Así es que, no habría Juan Pablo II sin Juan Pablo I.

 Su escudo de quien fuera el papa 263 de la Iglesia Católica.

Albino Luciani gobernó la Iglesia por sólo 33 días, sin embargo algunas de sus decisiones fueron muy importantes para el fututo sucesor.

Una de ellas tuvo que ver con América Latina y específicamente con México, ya que fue él quien recibió la invitación de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM) para que les acompañara en su reunión a celebrarse en la Ciudad de Puebla en enero del 1979. Juan Pablo I aceptó y ya había anunciado que vendría a nuestro país.

Como sabemos, el Papa Juan Pablo I sólo vivió hasta el 28 de septiembre de 1978, por lo que el nuevo papa ratificó su aceptación a la invitación de los obispos latinoamericanos y programó en su agenda a esta reunión tan importante.

¿Qué habría pasado si Juan Pablo I no hubiese ya aceptado previamente la invitación del CELAM?

 Juan Pablo II ¿hubiese decidido venir a México o hubiese preferido iniciar con paso seguro su peregrinar en el mundo por Polonia, con los suyos?

No lo sabemos. Pero es significativo recordar que Albino Luciani ya estaba listo para ser el primer papa que nos visitaría. Quizá el hubiese sido “el papa mexicano”.

El Papa Juan Pablo I en los pocos días de pontificado tuvo grandes muestras de carisma y alegría.

En su audiencia general, del día 27 de septiembre de 1978, platicaba al mundo la oración que su mamá le enseñó:

«Dios mío, con todo el corazón y sobre todas las cosas os amo a Vos, bien infinito y felicidad eterna nuestra; por amor vuestro amo al prójimo como a mí mismo y perdono las ofensas recibidas. Señor, haced que os ame cada vez más». Y luego señaló “Es una oración muy conocida entretejida con frases bíblicas. Me la enseñó mi madre. La rezo varias veces al día también ahora; y trataré de explicárosla palabra por palabra como lo haría un catequista de la parroquia”. Y pasó a explicarla palabra por palabra.

Si quieren conocer textualmente la explicación vayan al link http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_i/audiences/documents/hf_jp-i_aud_27091978_sp.html y la encontrarán.

Esta es la casa natal, donde le enseñaron esa oración.

Con extraordinaria humildad se puso a platicar con un niño en su audiencia general del 6 de septiembre de 1978:

 “…Me dicen que están aquí los monaguillos de Malta. Que venga uno, por favor… Los monaguillos de Malta, que han prestado servicio durante un mes en San Pedro. Veamos ¿cómo te llamas? —James.—¡James! Dime, ¿no has estado enfermo alguna vez? —No.—¿Nunca? —No.—¿Nunca has estado enfermo? —No. — ¿Ni siquiera con un poco de fiebre? —No.—¡Qué afortunado! Pero, cuando un niño se pone enfermo, ¿quién le da un poco de sopa, alguna medicina? ¿No es la mamá? Pues bien. Después, tú te haces mayor y tu madre envejece; tú te conviertes en un gran señor y tu pobre mamá estará enferma en la cama. Entonces, ¿quien le dará a la mamá un poco de leche y medicinas? ¿Quién? —Mis hermanos y yo.—¡Estupendo! Sus hermanos y él, ha dicho. Esto me gusta. ¿Has entendido?

Pero no sucede así siempre. Yo, de obispo en Venecia, solía ir a veces a visitar asilos de ancianos. Una vez encontré a una enferma, una anciana. “Señora, ¿Cómo está?” . —“Bah, comer, como bien; Calor, bien también, hay calefacción”. —“ Entonces, está contenta ¿verdad?” .—“No”, y casi se echó a llorar. —“Pero, ¿por qué llora?” . —“Es que mi nuera y mi hijo no vienen nunca a visitarme. Yo quisiera ver a los nietecitos”. No bastan la calefacción, la comida: hay un corazón; es menester pensar igualmente en el corazón de nuestros ancianos. El Señor ha dicho que los padres deben ser respetados y amados, también cuando son ancianos.

El contenido de esta audiencia la encuentran en http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_i/audiences/documents/hf_jp-i_aud_06091978_sp.html

 

Fue él, Juan Pablo I, quien siendo Albino Luciano enviaba cartas a Pinocho, que a todos nos conmovió cuando las conocimos.

“Querido Pinocho,

Tenía siete años cuando leí por primera vez tus Aventuras. No podría decirte cuánto me gustaron ni cuántas veces he vuelto a leerlas desde entonces. La verdad es que en ti, niño, me reconocía a mí mismo; en tu ambiente, mi ambiente.

¡Cuántas veces corrías por el bosque, a través de los campos, por la playa, por las calles! Y contigo corrían la Zorra y el Gato, el perro Medoro, los niños de la batalla de los libros. Parecían mis carreras, mis compañeros, las calles y los campos de mi aldea.

Corrías a ver los carromatos que llegaban a la plaza; también yo. Te quejabas, retorcías la boca, metías la cabeza bajo las sábanas antes de beber la amarga medicina; también yo. La rebanada de pan con mantequilla por los dos lados, el pastel de canela, el terrón de azúcar y, en algunos casos, hasta un huevo, una pera, o incluso sus mondaduras, representaban un manjar delicioso para ti, glotón y hambriento como estabas; lo mismo me pasaba a mí.

También yo, al ir y venir de la escuela, me veía enzarzado en “batallas”: con bolas de nieve en invierno; a puñetazos y patadas en todas las estaciones del año; unas veces “encajaba”; otras, daba, tratando siempre de equilibrar el “haber” con el “debe” y de no lloriquear en casa, donde, si me hubiera quejado, me habrían quizá dado “el resto”.

Y ahora has vuelto. Ya no hablas desde las páginas del libro, sino desde la pantalla de TV. Pero sigues siendo el mismo niño de otro tiempo.

Yo, en cambio, he envejecido. Me encuentro ya, si se puede hablar así, al otro lado de la barricada. Ya no me reconozco en ti, sino en tus consejeros: el maestro Gepeto, Pepe Grillo, el Mirlo, el Papagayo, la Luciérnaga, el Cangrejo, la Marmota.

Ellos intentaron – ¡ay!, sin éxito, excepto en el caso del Atún – darte consejos para tu vida de niño.

Yo intento dártelos para tu futuro de muchacho y de joven. ¡Mucho cuidado! ¡Ni se te ocurra tirarme a mí también el martillo, porque no estoy dispuesto a acabar como el pobre Pepe Grillo!

Este gran papa veneciano indicó en el balcón vaticano el mismo día que fue electo que “mientras votaba –en el cónclave– “…no tenía idea de lo que estaba sucediendo”. Aquí tienen el enlace del día de su elección.

 http://www.youtube.com/watch?v=u1NxtGQ56SI

Vale la pena recordarlo hoy, que su sucesor está a unas horas de ser beatificado.

La página del Vaticano tiene un apartado de su pontificado en

http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_i/index_sp.htm

  Tumba de Juan Pablo I

Con imágenes de la página oficial del Vaticano y de wikipedia